Hijos Ilustres

Martín de Logrosán

Martín de Logrosán

En el primer viaje de Cristóbal Colón, en el que se descubrieron las tierras del Nuevo Mundo en 1492, la nave Santa María, capitana de la expedición, naufragó en las costas de La Española (actual Haití) de manera que parte de la tripulación de la carabela no podía regresar a España. Construyeron un fuerte con los restos del naufragio al que llamaron Fuerte de Navidad y en él quedaron 40 hombres en espera de la vuelta de Colón. Pero a su regreso, en 1493, el Almirante se encontró con que todos los españoles habían sido asesinados por los nativos.
El legajo Contratación 5575 número 1 contiene la lista de los difuntos del Fuerte de Navidad. Uno de los nombres es Martín de Logrosán.

Una copia del legajo original, que se encuentra en el Archivo General de Indias, está disponible para consulta en el Museo de Logrosán.

Martín del Barco Centenera

Martín del Barco Centenera

Muy pocas noticias bastarán para situar la figura de Martín del Barco, extremeño , como indica Nicolás Antonio, en 1535. No hay más datos de su vida hasta que, en 1572, se embarca como capellán en la expedición de Ortiz de Zárate. Permanece en Asunción entre 1574 y 1576, para pasar de allí a La Plata y, en 1582, a Lima, donde actuó como secretario en el Concilio. Concluidas las tareas de Concilio, Martín del Barco, fue vicario del Obispo de Charcas y Comisario del Santo Oficio en Oropesa, donde se mostró, según el informe del visitador Ruiz de Prado –en documentos exhumados por J. Toribio Medina  por Lamarca- como uno de los clérigos .  De la visita salieron a relucir ciertas graves acusaciones contra Martín del Barco, entre ellas las de embriaguez y amancebamiento públicos, que le valieron un inmediato proceso, del que se derivó una sentencia condenatoria por la que se desposeía a Martín del Barco de su cargo y se le exigía el pago de una multa.
A consecuencia de aquel proceso, Martín del Barco salió del Perú en 1592 y se dirigió a Lisboa, donde se instaló como capellán de don Cristóbal de Mora, el noble portugués a quien Góngora había inmortalizado en un soneto () y bajo cuya protección vivió sus últimos años Martín del Barco, como se desprende de la dedicatoria de Argentina, firmada en Lisboa el 10 de mayo de 1601. Debió de morir poco más tarde sin que el fruto literario de su vejez, aparecido en 1602, tuviese apenas eco. Con él se extinguía una parcela minúscula de la gigantesca aventura americana, cuyas grandezas y servidumbres forman un variadísimo y complejo entramado, hecho de heroísmos, liviandades, tenacidad y flaquezas, muchos de cuyos hilos brillan en el poema de Martín del Barco Centenera con su exacta e irrepetible tonalidad. Lo intrahistórico está aquí por encima de lo histórico; es más fidedigno, más revelador, más nuestro."
Ricardo Senabre. Extracto del Prólogo a la edición facsímil de Institución Cultural el Brocense de 1982 del original de 1602 del libro "Argentina y conquista del Río de la Plata" de Martín del Barco Centenera

Iván de Sorapán Rieros

Iván de Sorapán Rieros

Según los datos biográficos que se conservan de Juan, así se recoge en el folio 265 del libro primero de bautismo mandado copiar en 1741 por el obispo de Plasencia al estar el original corroído, era hijo de Gonzalo Riero-Sorapán y de su mujer María González Becerra y como testigo Jorge Gutiérrez y Alvaro Díaz. El cura fue el bachiller Francisco Martino.
El cambio en la colocación de los apellidos se debe a que antes los hijos y hermanos podían no llevar el mismo apellido ni en el mismo orden, como recientemente se ha vuelto a establecer en España. Por eso es mejor respetar como el mismo Juan firmaba: Juan Sorapán de Rieros.
 

Inscripción Sorapán

(…) Al final de su vida vivió en Trujillo, Cáceres y Logrosán, donde tenía casa, cuyo dintel aún se conserva, pero en distinto sitio. En él pone "Doctor Juan de Riero Sorapán. Anno Domini 1637". Un año más tarde del indicado, el 7 de noviembre, otrogó testamento –que no se ha encontrado- ante el notario de Trujillo Andrés de Rosales.
El lema de su escudo reza así: In virtute solis et panis (En virtud del sol y del pan, es decir, gracias a la luz y al alimento es posible la vida Así es como vivimos, pues lo dos son indispensables. Buen lema para quien había de ser uno de los médicos más conocidos de su tiempo y autor de una de las obras más citads, Medicina española contenida en proverbios de nuestra lengua (1616).

(…) Algunos, sin leer su libro, donde afirma expresamente que nació en Logrosán, le hacen natural de localidades en las que tuvo destino y que aparecen en portada como "Médico y Familiar del Santo Oficio de la Inquisición de Llerena y Granada y de su Real Chancillería".
  

Mario Roso Riera

Mario Roso de Luna

Mario Roso de Luna fue un abogado, teósofo, astrónomo aficionado, periodista, escritor, ocultista y masón español.